Monográfico especial sobre absentismo | Enfoque Fiscal
El impacto del absentismo en la cuenta de resultados
El absentismo laboral tiene un impacto directo en la cuenta de resultados a través de dos vías principales: el incremento de costes y la afectación a los ingresos. Desde una perspectiva económico-financiera, no se trata únicamente de un indicador de recursos humanos, sino de una variable que afecta a la productividad, al margen y, en consecuencia, a la rentabilidad del negocio.
Vía incremento de costes
El absentismo eleva el gasto cuando la empresa asume costes salariales sin recibir la correspondiente prestación de servicios. En el caso de los permisos retribuidos, la empresa soporta el 100% del salario y de las cotizaciones sociales, pese a no existir producción efectiva. Esto convierte parte del gasto de personal en un coste fijo no productivo, aumentando el coste por hora realmente trabajada.
En las situaciones de incapacidad temporal (IT), el volumen del impacto depende en gran medida de la existencia de complementos salariales. Aunque parte de la prestación pueda estar cubierta por la Seguridad Social o la mutua, existen convenios que obligan a complementar hasta el 100% del salario.
Asimismo, las bajas suelen generar costes adicionales derivados de la necesidad de sustitución, ya sea mediante horas extra, contratación de interinidad. A ello se suma que la nueva contratación suele desconocer los procesos internos y presenta una curva de aprendizaje que reduce inicialmente la productividad, requiriendo además mayor supervisión por parte del equipo.
Incluso cuando la ausencia no es retribuida y se descuenta de nómina, pueden surgir costes indirectos derivados de la reorganización interna, la sobrecarga del equipo, errores o retrasos.
Vía afectación a los ingresos
El absentismo, de forma más indirecta, también impacto en los ingresos al reducir la capacidad productiva. Las horas no trabajadas implican menor producción o prestación de servicios, lo que puede traducirse en menos horas facturables, retrasos en entregas o incluso penalizaciones contractuales con clientes.
En aquellos casos en los que la empresa consigue mantener su nivel de ingresos mediante una reorganización del trabajo, esto suele lograrse a costa de una mayor carga para el resto del personal o de una reasignación de funciones. Esta situación puede derivar en un aumento de la fatiga del equipo, o una pérdida de calidad en los productos o servicios.
Conclusiones
En ambos casos, el efecto final se concentra en el margen bruto, que es el indicador que mejor refleja la pérdida de eficiencia económica. Ya sea porque aumentan los costes salariales y operativos sin el correspondiente aumento de producción, o porque la capacidad de generar ingresos se reduce o se mantiene a costa de mayores esfuerzos y costes, el resultado es el mismo: un deterioro del margen y una menor rentabilidad del negocio.
Escrito por Antonio Morón Gómez de las Heras, Manager Fiscal en Ponter




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